Durante tres jornadas realizadas el 13, 14 y 15 de febrero en el Faro Monumental de La Serena, el colectivo Manifiesto Análogo reunió a ocho artistas de grabado, collage y fotografía en una convocatoria nacional que incluyó exposiciones, talleres y conversatorios, congregando a 7.319 personas en pleno periodo estival.

Entre el jueves 13 y el sábado 15 de febrero, el entorno del Faro Monumental de La Serena —uno de los puntos de mayor afluencia turística en la temporada estival— fue escenario del Primer Encuentro de Artes Análogas de la Región de Coquimbo. La iniciativa, organizada por el colectivo Manifiesto Análogo, congregó a 7.319 personas durante sus tres jornadas: 2.817 asistentes el primer día, 2.098 el segundo y 2.404 el tercero.

En días marcados por el flujo constante de visitantes que llegan a la zona costera atraídos por el paisaje y la oferta recreativa, el encuentro introdujo una dimensión distinta en el espacio público. En medio del tránsito de veraneantes y familias, se desplegaron obras, procesos y conversaciones en torno a tres disciplinas específicas de las artes visuales: grabado, collage y fotografía. Prácticas que, si bien mantienen una producción sostenida en talleres y espacios independientes del territorio, no siempre encuentran vitrinas de amplia circulación regional.

La convocatoria nacional permitió reunir a ocho artistas, dos de ellos con residencia adjudicada para participar durante las tres jornadas completas. Integraron el encuentro Belén Varas, Consuelo Alegría, Natalie Rozas Torrejón, Ana Gutiérrez Uribe, Evelyn Alday, Ángel Barra, Nicolás Pulgar —proveniente de la Región de Valparaíso— y Alexis Vallejos, desde Guanaqueros. La diversidad de trayectorias y procedencias configuró un espacio de intercambio que desbordó la mera exhibición de obras para instalar una conversación en torno al oficio y sus materialidades.

El programa incluyó exposición de trabajos, muestras abiertas y una línea formativa compuesta por talleres y conversatorios. Marcela Cea dictó un taller de introducción a la cianotipia; Ulises López condujo una experiencia de grabado con materiales reciclados; y André Álvarez desarrolló un espacio de textil y memoria. Todas las instancias superaron los cupos previstos, evidenciando un interés que se tradujo en listas de inscripción completas y participación activa.

Para Alexis Vallejos, artista convocado, el encuentro permitió dialogar con quienes asistieron durante los tres días “sobre lo fundamental que es generar espacios de encuentro artístico para compartir procesos de creación”. Subrayó la relevancia de poner en valor tanto el resultado final como el proceso análogo de las obras, así como abrir espacios de conversación en torno a la difusión de ideas y la conciencia artístico-social.

En la misma línea, Natalie Rozas señaló que instancias como esta permiten visibilizar la escena regional y propiciar un diálogo desde el territorio con la comunidad. La presencia de público no especializado, que se detuvo a consultar por técnicas, materiales y tiempos de producción, marcó uno de los rasgos distintivos de la experiencia.

Desde la organización, Sandy Baptista, artista visual y gestora cultural integrante de Manifiesto Análogo, definió el encuentro como un acto de reivindicación del oficio. En su apreciación, resulta relevante destacar a quienes sostienen una práctica independiente, muchas veces concentrada en el taller, y abrir esa producción al vínculo directo con las personas. El contacto con el público, añadió, permite reconocer el tiempo, el cuidado y la dedicación que subyacen a disciplinas menos visibles que la pintura, pero igualmente constitutivas del campo de las artes visuales.

Zinnia Araya, artista visual y collagista del colectivo, enfatizó el carácter colectivo del proceso organizativo. La coordinación implicó un trabajo minucioso que se vio reflejado en la respuesta del público: personas que se acercaron a interactuar con los artistas, a preguntar por las obras y a participar de los talleres. A su juicio, el arte análogo comunica e inspira, y estos encuentros se vuelven necesarios en un contexto marcado por el predominio de lo digital.

El desarrollo del encuentro contó con el apoyo de David Videla en la gestión del espacio y con el respaldo de Municipalidad de La Serena, que facilitó las condiciones para su realización. La elección del Faro Monumental como sede no fue menor: emplazado en un sector de alta circulación, permitió que las artes análogas se instalaran en un cruce entre turismo, paisaje y producción cultural local.

El balance de esta primera versión no se limita a la cifra de asistentes. Durante tres días, el grabado, el collage y la fotografía ocuparon un lugar visible en el espacio público, generando conversación, experimentación y nuevas preguntas sobre el hacer artístico en la región. En un territorio donde las prácticas visuales independientes sostienen su trabajo de manera constante, el encuentro abrió una plataforma para que esos procesos dialogaran con una audiencia amplia y diversa, en pleno verano y frente al mar.

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