Tanto el diputado Gonzalo Fuenzalida como Francisco Eguiguren plantearon que la jornada no puede exceder las diez horas diarias y también consideraron incentivar la capacitación de los trabajadores.

La pandemia ha tenido consecuencias casi irreparables en el mercado del trabajo como, por ejemplo, el retroceso en 10 años de la participación femenina en la fuerza laboral. Además, según el INE, 9 de cada 10 mujeres que han perdido su trabajo deciden no buscarlo porque no les sirve el sistema. Es por este motivo que se ha generado la necesidad de reformar con urgencia las normas jurídicas con el fin de adecuarlas a estos tiempos de crisis e incertidumbre.

En este contexto, existe la necesidad ineludible de adaptarse a las nuevas dinámicas provocadas por la propagación del coronavirus, y es por ello que se han presentado diferentes iniciativas tendientes a dar respuestas rápidas y precisas a los problemas que diariamente viven los empleadores y trabajadores como la que presentaron los diputados RN Gonzalo Fuenzalida y Francisco Eguiguren, junto a Catalina Schaerer, fundadora de “arriba mamas”, al ministro y subsecretario del Trabajo, Patricio Melero y Fernando Arab, respectivamente.

Este proyecto de ley de flexibilidad laboral y trabajo por hora busca que el empleador y el trabajador, de mutuo acuerdo, fijen una jornada de trabajo por hora, de forma discontinua y con un máximo de tres bloques diarios, sin que la jornada pueda exceder las diez horas diarias. En este caso, la hora de trabajo deberá pagarse con un recargo porcentual. Esta modificación al Código del Trabajo permitirá que los empleadores puedan acordar con sus jefes jornadas de trabajo que les sean más convenientes para compatibilizar el cuidado de su familia, con sus estudios, o incluso con un segundo trabajo en otra empresa. Ambas partes tendrán mayor libertad para tomar acuerdos en esta materia, beneficiándose recíprocamente.

“Uno de los grandes problemas laborales para quienes deben criar hijos pequeños y trabajar al mismo tiempo es la rigidez del sistema laboral en Chile. Esta es la principal razón por la que las madres, tengan o no pareja presente, migran desde el sistema laboral formal al mercado informal, luego del nacimiento del primer hijo. Esto debe cambiar”, explicó el diputado Gonzalo Fuenzalida.

En esa misma línea argumental, el legislador Francisco Eguiguren comentó que “aumentó en un 38% la tasa de informalidad entre las mujeres trabajadoras y hoy 7 de cada 10 chilenos que no tienen ingresos propios son mujeres. La verdad es que, si la pandemia ha dejado en evidencia algo, es justamente el problema de género, donde las mujeres son las grandes perjudicadas, lo que sigue extendiendo una deuda histórica con ellas en materia de equidad e igualdad de derechos”.

Por otro lado, Schaerer fundadora también de “mamá sin caos” -proyecto a través de RRSS que se dedica a empoderar a las madres, preservando y defendiendo su salud mental y sus maternidades – manifestó su apoyo a la iniciativa por recoger las principales necesidades de las mujeres que están intentando entrar al mundo del trabajo o mantenerse. “El proyecto es la inyección de flexibilidad que el mercado laboral formal necesita para que el desarrollo profesional de las mamás sea compatible con sus crianzas, y es la cuota de libertad que merecemos para elegir si queremos trabajar fuera de nuestras maternidades y cómo hacerlo”.

Ambos parlamentarios expresaron que la propuesta fue bien recibida por el Ministerio del Trabajo, por lo que confían en sacar adelante este proyecto de ley, que realmente va en beneficio de grupos que en la actualidad están gritando a todas voces, que ellos también tienen derecho a trabajar y a contar con la posibilidad de integrarse al mundo laboral, y que por razones que son ajenas a ellos no lo han logrado.

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