• El emplazamiento arquiotectónico cuenta con un terreno de 2.500 metros cuadrados que será un lugar de reflexión y rescate patrimonial para quienes busquen una conexión con nuestros antepasados.

Comunidades diaguitas, colla, aimara y mapuche se dieron cita en el principal recinto de salud de la Provincia de Limarí para inaugurar el Espacio de Rogativa Tuquí, proyecto que busca entregar un espacio de reflexión y rescate del patrimonio de los pueblos ancestrales. En la instancia se realizaron rituales propios de cada comunidad en conjunto con autoridades de la comuna para bendecir el lugar.

La infraestructura es parte de un proyecto financiado por el Programa Especial de Salud y Pueblos Indígenas (PESPI), del Servicio de Salud Coquimbo, iniciativa que busca contribuir al mejoramiento de la situación de salud de los pueblos indígenas, a través del desarrollo de actividades con enfoque intercultural.

El sector de rogativa Tuqui de pueblos ancestrales tuvo una inversión de aproximadamente 19 millones de pesos, los cuales corresponden a una construcción que contempla la instalación de gaviones de piedra emplazados en un terreno de 2.500 metros cuadrados dentro del hospital que busca ser un espacio de reflexión para toda persona que busque un momento de diálogo interno.  

A través de la coordinación de la Unidad de Gestión Ambiental del hospital, se logró contar con el apoyo de la Municipalidad de Ovalle para nivelar el terreno y dar formar así a las tradicionales terrazas, sistema agrícola ancestral utilizado originalmente para aprovechar el agua de lluvia como fuente de riego de los cultivos.

Mónica Astudillo, presidenta de la comunidad diaguita Zapam Zukum, comentó que “rescatar esto es muy valioso y esta provincia tiene arraigada mucha cultura indígena que está presente en la medicina ancestral y la alimentación, nosotros hemos estado trabajando por más de 4 años en la revitalización de nuestro pueblo diaguita, en la comuna y en la provincia, este hospital alberga a muchas comunas y cada una de ellas aporta con cultura”.

Víctor Pacha, representante del pueblo aimara, explicó que las comunidades indígenas “estamos exigiendo la recuperación de las prácticas culturales y ancestrales de nuestro territorio, por lo tanto somos nosotros los que estamos tratando de poner en valor y haciendo valer nuestro derecho como naciones ancestrales, autónomas y con libre determinación, con respecto al uso y costumbre de la medicina y de la cultura en general y en ese sentido, sentimos que es profundamente significativo, que el sistema público de salud del Estado se abra a nuestro requerimiento de ejercer el derecho a la medicina y la salud para nuestros pueblos”.

El director (s) del Hospital de Ovalle, Dr. Juan Pablo Figueroa, destacó la relevancia que tiene este proyecto, “representa un lugar de rogativa, es un lugar físico en el cual las comunidades pueden invocar a sus ancestros y solicitar a través de ellos por la salud de sus familiares, estamos muy contentos de poder seguir integrándonos con los pueblos ancestrales de la provincia”, consignó. 

 Soledad Hormazábal, jefa de la Oficina Provincial del Servicio de Salud Coquimbo, “Es muy importante estar participando activamente en la inauguración de este espacio que reconoce la cultura ancestral, porque no sólo la medicina tradicional es la que debiese trabajar con nuestros usuarios, si no que también debiese incorporar nuestros pueblos originarios, es necesario que exista un trabajo colaborativo entre ambos conocimientos de la medicina”. 

Conexión ancestral con el valle de Tuquí

Según fuentes históricas, en el siglo XVII el valle de Tuquí, sector donde está emplazado actualmente el Hospital de Ovalle, habría sido tierra de los indígenas de huamalata. Con la llegada de los españoles, y según fuentes históricas, en el siglo XVII este sector habría sido lo que se denominaba un pueblo de indios, específicamente habitado por diaguitas de la provincia.

Estos pueblos eran gestionados por los conquistadores españoles que destinaban reservas de tierras que agrupaban a la población indígena originaria o trasladada de sus territorios para que tuviesen cierta autonomía de organización, sin embargo, siempre bajo la mirada vigilante de la corona española para evitar que se revelaran frente a los conquistadores. 

En el Valle del Limarí existieron diversos pueblos de esta misma índole, se encontraban en Combarbalá, Cogotí, Rapel, Guanilla, Guana, Sotaquí, Ovalle, Limarí, Barraza, Huamalata, Samo Bajo, Higuerillas, Tabaqueros y Samo Alto.

Según explicó el director del Hospital de Ovalle, “es en base a estos antecedentes que sentimos la responsabilidad de generar vinculación con todos nuestros pueblos ancestrales, sin embargo, hemos hecho un trabajo especial con el pueblo diaguita, porque sentimos que este territorio estará vinculado a su historia para siempre”.

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